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Los Libros de Estimas eran documentos empleados en la Edad Media donde se reflejaban los bienes muebles e inmuebles declarados en las ciudades medievales de Cataluña. Se trataba entonces de una fuente fiscal, imprescindible para descubrir la demografía, la economía y muchos otros aspectos de la vida de la época.
En algunos pueblos del Montsec, los libros de estimas revelan que una de las actividades agrarias más destacables de la zona era el cultivo de flores de azafrán, cuya producción se dedicaba, en su mayoría, a la comercialización.
Estos registros hablan de cabezas de azafrán en cahíces o fanegas, antiguas medidas de capacidad cuyo valor real era diferente en función de la región en la que se empleaba. En el recuento del año 1454, según estos documentos, la producción total de azafrán de las casas del pueblo de Llimiana, por ejemplo, fue de 400 cahíces de cabezas de azafrán y una relación de hebras de azafrán valorado en 585 sueldos.
La comercialización de azafrán era regulada por las ordenaciones que la Diputación emitió en 1431 con la intención de evitar posibles fraudes y controlar los impuestos. En estas mismas ordenaciones se hace referencia a los lugares donde debía concentrarse la venta de azafrán, como por ejemplo las poblaciones de Tremp, Conques, Balaguer o Vilanova de Meià.
Analizando estos registros se deduce que la región era conocida como la Tierra del Marquesado pues, principalmente la parte superior de la Sierra del Montsec, se consideraba un centro neurálgico productor de azafrán que se comercializaba en el mercado de Vilanova de Meià.